por Maite Pellicer
Hace más de diez años publicaba un artículo académico con el título ‘La publicidad, una antiguía de autoayuda’. Mucho ha cambiado la publicidad desde entonces, pudiendo ahora afirmar que la publicidad ahora es todo lo contrario, una auténtica guía de autoayuda’. Curioso, ¿verdad? Hemos pasado de una publicidad en la que el bienestar del consumidor no figuraba en la ecuación publicitaria a una publicidad en la que dicho bienestar está en el centro de prácticamente todas las acciones de comunicación y publicidad.
Eso ha dado lugar al ya muy conocido término ‘publicidad con propósito’, que apuesta por la defensa de valores sociales por parte de las marcas y su manifestación en las acciones publicitarias que estas lanzan. En este nuevo panorama publicitario encontramos una publicidad amable, respetuosa con los consumidores y las personas en general, con mensajes que propician el bienestar social e individual.
Esta publicidad con propósito pretende tener un impacto positivo, no sólo en el consumidor, sino en la sociedad en general y, para ello, utiliza los valores, la ética, como herramienta. ¿No nos recuerda esto de algún modo a la filosofía? Esta también utiliza los valores y la ética como herramientas para conseguir una vida mejor, una vida feliz. Muchas son las corrientes filosóficas que han existido y existen, con diferentes líneas, preceptos y valores, pero todas ellas siempre tienen como objetivo primario mejorar el bienestar de las personas. De este modo, observamos que la publicidad y la filosofía tienen herramientas y objetivos comunes. Algo de loque trata mi último libro, que pretende aunar dichas disciplinas, estudiando cómo se aplica la filosofía al ámbito publicitario.
“Alcanzar ese equilibrio estoico, tan necesario en estos tiempos que corren, donde el estrés, la ansiedad y la depresión se han convertido en pandemias silenciosas, es lo que nos propone la publicidad actual o buena parte de ella. Sería algo así como conseguir el aura que emana de los ‘Campos Eliseos’, a los que la mitología convertía en morada de los buenos y donde estaba prohibida la entrada de las bajas pasiones”
Como decíamos, son muchas las corrientes filosóficas que podemos estudiar, pero lo cierto es que hay una, el estoicismo, que parece promulgar unos preceptos, valores, normas éticas,… muy similares a las que actualmente utiliza en sus mensajes la publicidad. De hecho, son varios los textos que hablan de dicha relación, aunque sin profundizar demasiado en ello, motivo por el cual consideramos que era necesario estudiar con detalle la relación entre estoicismo y publicidad.
El estoicismo fue fundado en Atenas hacia el año 132 a.C. y cuenta con Séneca, Marco Aurelio y Epitecto como máximos exponentes, a pesar de que el nacimiento de los tres filósofos (uno de ellos además emperador) dista mucho de la fecha de origen de esta corriente filosófica. Los tres filósofos tuvieron vidas muy diferentes, pero encontraron en el estoicismo la mejor manera de lograr su bienestar personal y, por ende, el de sus congéneres.
Hoy se considera que vive con estoicismo la persona que domina sus emociones y que muestra su fortaleza espiritual para abordar la adversidad. De ahí que esta forma de transitar por la vida se esté convirtiendo en una corriente popular, donde Marco Aurelio, Séneca y Epicteto acumulan cientos y miles de lectores cada año.
‘La publicidad, el filósofo estoico del siglo XXI’.¿Sería posible que la publicidad también, cientos de años después de la fundación del estoicismo como corriente filosófica, se convierta en otro exponente o difusor de la misma y se acabe estudiando en los libros de filosofía? Esta es justo la temática del libro ‘La publicidad, el filósofo estoico del siglo XXI’, la última obra de la profesora Maite Pellicer. El libro propone una sugerente tesis: la publicidad contemporánea ha asumido parte de las funciones que tradicionalmente desempeñaba la filosofía, especialmente el estoicismo, al ofrecer mensajes relacionados con la resiliencia, la gestión emocional, la búsqueda del bienestar, la adaptación al cambio o la construcción de una vida plena.
A través de un análisis de campañas publicitarias, se sostiene que las marcas ya no se limitan a promocionar productos y servicios, sino que también transmiten valores, modelos de comportamiento y formas de entender la realidad. En este sentido, la publicidad se ha convertido en un agente social y cultural con una capacidad de influencia sin precedentes.
La obra examina como conceptos tradicionalmente vinculados al pensamiento estoico - como la serenidad, el autocontrol, la aceptación de las circunstancias o la búsqueda de uno mismo- aparecen cada vez con mayor frecuencia en los discursos publicitarios. Asimismo, plantea una reflexión crítica sobre los límites de esta relación, recordando que la publicidad persigue fines comerciales que no siempre coinciden con los objetivos filosóficos de desarrollo personal y búsqueda de la verdad. Además de abordar cuestiones teóricas, el libro incorpora ejemplos de campañas publicitarias y reflexiones de filósofos sobre la relación entre filosofía y publicidad.
Editado por Egregius, ‘La publicidad, el filósofo estoico del siglo XXI’ está disponible en acceso abierto a través de la editorial Egregius y también en formato impreso (a través de Amazon).
La cuestión básica del estoicismo es que, si no podemos cambiar lo que está pasando, sí podemos cambiar nuestra manera de vivirlo y abordarlo, para conseguir ese estado de ‘ataraxia’ estoica o ausencia de preocupación tan ansiado por cualquiera de nosotros. La idea es vivir en armonía con el mundo, aceptando las cosas tal y como suceden, actuando con justicia y bondad, sin dejarnos llevar por las pasiones, especialmente las negativas (como la ira, la tristeza o la angustia), que nos convierten en esclavos de ellas. Pero el estoicismo también habla de la libertad, considerando que la libertad real es la libertad interior. Epitecto fue esclavo buena parte de su vida y sólo contaba con la libertad de su mente, gracias a la cual sobrevivió a muchos años de maltrato.
Alcanzar ese equilibrio estoico, tan necesario en estos tiempos que corren, donde el estrés, la ansiedad y la depresión se han convertido en pandemias silenciosas, es lo que nos propone la publicidad actual o buena parte de ella. Sería algo así como conseguir el aura que emana de los ‘Campos Eliseos’, a los que la mitología convertía en morada de los buenos y donde estaba prohibida la entrada de las bajas pasiones.
Maite Pellicer Jordá es profesora titular de Publicidad y Comunicación en la Universidad de Murcia. Experta en marketing y publicidad, cuenta con una larga trayectoria docente y es autora de diferentes obras en castellano y de referencia dentro del territorio del marketing y la publicidad.

