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Del Papa a Bad Bunny: el FOMO cultural pierde fuerza entre los españoles

Un estudio revela que solo el 68% de la población acude a eventos culturales si le interesan realmente, pese al impacto de las redes y el fenómeno viral

España vive estos días una de esas coincidencias culturales difíciles de ignorar. Mientras la visita del Papa León XIV convierte Madrid en escenario de uno de los mayores acontecimientos religiosos de los últimos años, los conciertos de Bad Bunny llenan el Riyadh Air Metropolitano y monopolizan la conversación social y digital.

Dos fenómenos completamente distintos, pero unidos por un mismo elemento: la sensación colectiva de que “hay que estar”. Sin embargo, los datos apuntan a que el llamado FOMO cultural -el miedo a perderse algo- pierde fuerza frente al criterio personal y el interés real.

Así lo refleja el estudio ‘Fnac Voices 2026’, según el cual el 68% de los españoles asegura que solo asiste a planes culturales si realmente le interesan, aunque estén rodeados de hype en redes sociales o se hayan convertido en tendencia. Además, más del 80% afirma no haber acudido nunca a un evento únicamente para subir contenido a redes sociales.

El informe llega en una semana especialmente simbólica para medir ese fenómeno. Por un lado, la visita del Papa León XIV moviliza actos multitudinarios y un amplio despliegue en Madrid y otras ciudades españolas. Por otro, la gira de Bad Bunny convierte cada concierto en un fenómeno cultural propio, impulsado por la expectativa de momentos irrepetibles, invitados sorpresa y una fuerte conversación digital alrededor de cada fecha.

Según las estimaciones recogidas en el estudio, la gira del artista puertorriqueño ronda las 600.000 entradas vendidas en España y se ha convertido en uno de los grandes fenómenos musicales del año. Parte de ese impacto se explica por la construcción de una experiencia diferente en cada concierto, alimentando la sensación de exclusividad y de acontecimiento único.

El estudio, sin embargo, concluye que el ruido social no siempre se traduce en presión efectiva sobre el consumidor. Incluso entre la Generación Z -el grupo más vinculado a redes sociales y tendencias digitales- el 71% asegura no dejarse arrastrar por planes virales únicamente por presión social.

Los datos reflejan así una evolución en la relación entre consumo cultural, redes sociales y construcción de identidad. El interés por formar parte de grandes eventos sigue existiendo, pero las audiencias muestran una actitud más selectiva y menos condicionada por el simple hecho de “estar donde está todo el mundo”.

El informe también apunta a que los eventos capaces de movilizar realmente al público son aquellos percibidos como experiencias excepcionales, diferenciales o emocionalmente relevantes. Ya no basta únicamente con la viralidad o el volumen de conversación digital.

En ese contexto, tanto la visita del Papa como la gira de Bad Bunny funcionan como ejemplos de acontecimientos capaces de trascender el entretenimiento o la actualidad para convertirse en experiencias colectivas compartidas.

Pero, según el estudio, la mayoría de los españoles sigue priorizando el interés personal frente al fenómeno social. Más que desaparecer, el FOMO parece haber cambiado de naturaleza. Las audiencias continúan buscando experiencias memorables, pero exigen ahora un componente más auténtico, emocional o diferencial para decidir participar en ellas.