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Las rebajas de verano se convierten en el gran examen digital para las marcas

El comercio electrónico afronta uno de los momentos de mayor presión del año en un contexto en el que los consumidores priorizan la experiencia de compra por encima del descuento

Las rebajas de julio vuelven a poner a prueba la capacidad de respuesta de las marcas en el entorno digital. Lo que durante años fue una carrera por ofrecer los descuentos más agresivos se ha convertido en un desafío mucho más complejo: gestionar picos de tráfico, garantizar una experiencia de compra fluida y responder a un consumidor que exige conveniencia, rapidez y personalización.

El contexto acompaña. Según los últimos datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), la facturación del comercio electrónico en España alcanzó los 29.296 millones de euros durante el tercer trimestre de 2025, uno de los periodos más relevantes para las campañas de verano. Además, las previsiones de Webloyalty apuntan a que el gasto medio online crecerá un 8% este verano, hasta situarse en 297,45 euros por consumidor.

Sin embargo, el incremento de la demanda no garantiza por sí solo mejores resultados. Para las marcas, las rebajas representan uno de los momentos más exigentes del año porque obligan a coordinar tecnología, logística, marketing, datos y atención al cliente bajo una misma estrategia.

Según el estudio 'Ecommerce 2025', elaborado por IAB Spain y Elogia, los consumidores siguen valorando el precio y las promociones, pero sitúan por delante factores como la conveniencia y la amplitud de la oferta. Un escenario que refleja cómo la experiencia de compra se ha convertido en un elemento diferencial en la decisión final.

Más allá del descuento

La presión por captar tráfico durante las rebajas obliga a las compañías a encontrar un equilibrio entre crecimiento y rentabilidad. Generar demanda sigue siendo fundamental, pero cada vez resulta más importante atraer usuarios con una intención real de compra y ofrecerles un recorrido libre de fricciones.

La velocidad de carga de la web, la calidad de los buscadores internos, la disponibilidad de stock, los procesos de pago o las opciones de entrega y devolución se han convertido en factores decisivos para convertir una visita en una venta. A ello se suma la necesidad de monitorizar en tiempo real el comportamiento de los consumidores para ajustar promociones, campañas y disponibilidad de productos mientras la campaña está activa.

"Ciertos momentos del año muestran hasta qué punto una marca tiene preparado su ecosistema digital para operar bajo presión. Un descuento puede atraer al usuario, pero lo que determina el resultado es la capacidad de ofrecer una experiencia ágil, conectada y sin fricciones. Ahí es donde el ecommerce deja de ser una plataforma de venta y se convierte en una palanca real de crecimiento", afirma Paco Abella, head of growth de WAM.

La oportunidad está en la fidelización

Más allá del volumen de ventas que generan las rebajas, las compañías encuentran en estas campañas una oportunidad para construir relaciones de largo plazo con nuevos consumidores. La captación masiva de usuarios durante estos periodos obliga a las marcas a pensar también en la fase posterior a la compra.

Según recuerda WAM, fidelizar a un cliente puede resultar hasta cinco veces más eficiente que captar uno nuevo, lo que convierte la retención en una de las principales palancas de rentabilidad para el ecommerce.

En este sentido, las rebajas dejan de ser únicamente una campaña comercial para convertirse en un test integral de madurez digital.

Un examen que pone a prueba no solo la capacidad de vender más, sino la de construir experiencias capaces de transformar una compra puntual en una relación duradera con la marca.